Embarazo y maternidad

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“Siento que no quiero a mi bebé”: por qué es un sentimiento más común de lo que creés

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estoy embarazada y siento que no quiero a mi bebe

Si llegaste hasta acá, probablemente venías buscando en silencio desde hace un tiempo. Respirá hondo. No sos una mala madre. Lo que sentís es aterrador, pero no dice nada definitivo sobre quién sos ni sobre el vínculo que vas a construir con tu hijo.

Existe un guion que la sociedad le asigna al embarazo: alegría desbordante, panza tocada con ternura, planes con nombre y apellido. Pero hay un enorme territorio emocional que ese guion ignora — y que muchas personas transitan en completa soledad porque no saben cómo nombrarlo, o sienten que si lo dicen en voz alta algo terrible va a pasar.

Este artículo es ese espacio. Un lugar donde lo que sentís tiene nombre, tiene explicación y, sobre todo, tiene salida.

Ponerle nombre: la ambivalencia materna

Lo que estás experimentando tiene un nombre clínico: ambivalencia materna. Es la coexistencia de sentimientos opuestos hacia un cambio vital tan profundo como convertirse en madre: deseo y rechazo, alegría y miedo, amor anticipado y una extrañeza que a veces se parece al rechazo.

La ambivalencia no es una señal de que algo está roto en vos. Es una respuesta humana ante una transformación radical. Tu cuerpo cambia, tu identidad se reorganiza, tu vida entera está en proceso de reescribirse. Sería extraño que eso no generara tensión emocional.

El pediatra y psicoanalista Donald Winnicott describió el concepto de la “madre suficientemente buena” — no la madre perfecta, sino aquella que puede sostener a su hijo desde un lugar genuino y real. Ninguna madre, en la historia de la humanidad, llegó al vínculo con su bebé sin contradicciones internas. La perfección emocional no existe. Nunca existió.

También es importante entender que los sentimientos no son hechos. Sentir algo no lo convierte en una verdad permanente, ni en una predicción sobre el futuro. El vínculo con un hijo se construye — no aparece completo desde el primer día.

¿Por qué me pasa esto? Explorar sin juzgar

No hay una sola respuesta. Cada historia es distinta, pero hay algunas causas frecuentes que vale la pena nombrar:

Depresión y ansiedad perinatal

Mucho se habla de la depresión posparto, pero la depresión y la ansiedad durante el embarazo son igualmente frecuentes y muchas veces pasan desapercibidas. La falta de conexión emocional con el bebé, esa sensación de apatía o distancia, puede ser uno de los síntomas. No es un defecto de carácter. Es una condición de salud mental que tiene tratamiento.

Miedos profundos que nadie menciona

Miedo a perder la propia identidad. Miedo a no estar a la altura. Miedo al parto, a la responsabilidad, a que todo cambie para siempre. Estos miedos son tan legítimos como cualquier otro, pero rara vez se hablan con honestidad porque existe la presión de “disfrutar cada momento”.

Historia personal y vínculos previos

Se ha escrito extensamente sobre cómo el embarazo reactiva experiencias propias de la infancia y del vínculo con la propia madre. No llegamos a la maternidad desde cero, llegamos con toda nuestra historia a cuestas, y eso puede generar emociones que sorprenden e incomodan.

El impacto hormonal y físico

El cuerpo en el embarazo atraviesa una de las transformaciones hormonales más intensas de toda la vida. Eso afecta el humor, la percepción emocional y la energía de maneras que pueden ser difíciles de distinguir de “lo que uno siente de verdad”. El agotamiento físico también importa, y mucho.

Pequeños pasos para reconectar — con vos primero

No se trata de forzar un amor que no aparece todavía. Se trata de crear las condiciones internas para que algo pueda moverse. Estos pasos son gentiles, no son tareas:

1
Escribí sin filtro

Un cuaderno donde ningún pensamiento está prohibido. Escribir lo que no podés decirle a nadie tiene un efecto real: saca el peso de la cabeza y lo hace más manejable. No hace falta que lo lea nadie más.

2
Buscá una persona segura

Alguien que pueda escuchar sin juzgar, sin dar consejos sin que se los pidas, sin minimizar lo que sentís.

3
Practicá la autocompasión

Preguntate: ¿qué le dirías a una amiga que se siente así? Probablemente no la juzgarías. Probablemente le dirías que es comprensible, que no está sola, que eso no la define. Intentá decirte eso a vos.

3
Conectá con tu cuerpo, no con “el embarazo”

Un baño tibio, una caminata corta, música que te guste. Actos de cuidado hacia vos como persona, no como madre en construcción. Tu cuerpo necesita atención más allá de lo obstétrico.

Hablar de tus miedos no te hace débil. Te hace valiente.

En Psiques en Red te conectamos con psicólogas especializadas en maternidad y perinatalidad. Un espacio confidencial, online, donde podés ser completamente honesta. Conocer la terapia perinatal

Psicología perinatal: un espacio para tu voz y tus miedos

Una psicóloga perinatal es una profesional especializada en las emociones del embarazo, el parto y el posparto. No es una figura que evalúa si sos una buena madre, es alguien que te ayuda a entender qué está pasando dentro tuyo y a encontrar herramientas para transitarlo.

En terapia podés ser cien por ciento honesta. Podés decir cosas que no le dirías a nadie. Podés explorar de dónde vienen estos sentimientos, qué miedos los alimentan y cómo trabajar con ellos, sin que nadie te juzgue ni te apure a sentir algo diferente.

La modalidad online tiene una ventaja concreta en este caso: la confidencialidad. Podés hablar desde tu casa, sin encontrarte con nadie en una sala de espera, sin tener que explicar adónde vas. En un momento en que la exposición puede sentirse amenazante, eso importa.

El vínculo con un hijo se construye. No llega completo, no aparece de golpe, no es instantáneo para todas las personas.

Permitirte sentir lo que sentís ahora — sin huirle, sin castigarte — es el primer paso real hacia una maternidad más auténtica. Una que tiene lugar para la ambivalencia, para el miedo, y también para el amor que todavía está tomando forma.

No estás sola en esto.

Referencias
  • Winnicott, D. W. (1953). Transitional objects and transitional phenomena. International Journal of Psycho-Analysis.
  • Gutman, L. (2008). La maternidad y el encuentro con la propia sombra. Del Nuevo Extremo.
  • Organización Mundial de la Salud. Mental health in the perinatal period. who.int

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Gabriela Maidana

Licenciada en Psicología

Artículo escrito y revisado por Gabriela Maidana | Licenciada en Psicología, Matrícula Profesional Nº 1089. Más 7 años de experiencia como psicóloga trabajando con adolescentes, adultos y familias desde un enfoque cognitivo-conductual y sistémico.

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